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Qué hago si mi…

Qué hago si mi tarjeta SD está dañada

Los medios de tecnología somos muy insistentes en lo que a seguridad y almacenamiento se refieren. Un mal desenchufe de un USB o un fallo en la corriente pueden mandar al traste toneladas de información, y solemos encontrarnos con una pregunta en los peores momentos, que hasta ahora no nos habíamos siquiera planteado: ¿qué hago si mi tarjeta SD está dañada?

Intentaremos responder a esa pregunta con un sencillo tutorial que podréis seguir en vuestro ordenador. Aunque os advertimos de una cosa: es posible que no podáis recuperar vuestros datos. En tal caso, tocará formatear la tarjeta.

Cómo intentar reparar una tarjeta SD

Qué hago si mi tarjeta SD está dañada

Lo primero ante todo será conectar la tarjeta SD al ordenador. Para hacerlo necesitarás o un adaptador USB parecido a un pendrive que admita tarjetas microSD (o que sea compatible con el formato de tu SD) o en su defecto un adaptador que te viene en la caja con la tarjeta como véis a continuación. Para usar este adaptador el PC debe tener una ranura que se puede encontrar mayoritariamente en los ordenadores portátiles. También podéis comprar un adaptador USB que use esta ranura.

Lo primero será abrir la consola de comandos de Windows. Para ello podéis o escribir CMD en el buscador de Windows o bien pulsar las teclas de Windows + R y escribir en el recuadro de “Ejecutar” CMD. Se abrirá una ventana negra así.

En esta ventana tendréis que escribir, sin comillas: “chkdsk X: /F”, dónde la X es la letra de la unidad almacenamiento de vuestra tarjeta. Es decir, en “Este equipo” veréis los discos instalados en vuestro PC, y la letra asignada a la tarjeta será la que pongáis en lugar de X, con espacios y mayúsculas incluidas. En este caso, la nuestra es la D:.

En caso de que no os funcione, probado cambiando la /F por una R (es decir, chkdsk X: /R) o en su defecto probad con las dos como véis en la imagen: chkdsk X: /F /R. El comando F se encargará de solucionar los errores que encuentre el sistema y la R analizará la unidad buscando sectores dañados en el disco. Insistimos en que esto no es una garantía, ya que de igual forma que podría recuperar vuestra información, perfectamente el daño podría ser definitivo. En tal caso toca formatear.

Si no se puede hacer nada, toca formatear

En caso de que estos comandos no funcionen u os dé error, en tal caso queda formatear la tarjeta SD para que sea usable de nuevo. Esto implica que todos vuestros datos desaparecerán, y los perderéis. Pero al menos podréis usarla de nuevo.

Con la tarjeta conectada al ordenador como os hemos dicho, debéis iros a “Este equipo” en el Explorador de Windows. El atajo se puede ejecutar con la tecla de Windows + E.

Qué hago si mi tarjeta SD está dañada

Tendréis que darle click derecho a la unidad afectada y darle a “Formatear…”. Os saldrá una ventana a continuación y tendréis que elegir el sistema de archivos que quieres elegir, tal y como podemos ver en la siguiente imagen.

Qué hago si mi tarjeta SD está dañada

En “Sistema de archivos” podréis elegir entre varios sistemas, y por defecto lo seleccionará en FAT32. Si queréis almacenar muchísimos archivos pesados, os recomendamos seleccionar NTFS. Por último, podréis elegir el formateo rápido, pero si vuestra tarjeta ha sufrido daños en los archivos o en su estructura, lo mejor es que desmarquéis esta opción aunque así el formateo tardará bastante más. Pero así al menos estaréis cubiertos.

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Almacenamiento…

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Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB, análisis y prueba

Analizamos el Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB, una memoria USB que esconde más de lo que muestra a primera vista.

Hoy en día es posible comprar memorias USB en literalmente cualquier sitio, desde nuestra tienda de informática de confianza hasta la papelería o incluso la panadería. Es un dispositivo que nos puede venir útil en muchas situaciones, y ya es tan barato que es difícil justificar no comprarlo.

Pero, ¿realmente nos vale cualquier memoria USB que hayamos conseguido en un tugurio cualquiera? ¿O merece la pena gastarse un poquito más en un buen modelo? Cuando Sandisk nos envió una unidad de su nuevo modelo de memoria USB, sabíamos que por fin podíamos responder esa cuestión.

¿Son todas las memorias USB iguales?

El Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB pertenece la nueva gama del reconocido fabricante de memorias; llegó con promesas de una velocidad increíble bajo el brazo, y el modelo de 256 GB es el de mayor capacidad de la gama, así que las expectativas rompieron el techo. ¿Podía cumplirlas o era mejor bajar un momento “a los chinos” y comprar una memoria barata?

No hace falta ir muy lejos para darse cuenta de que la gama Sandisk Ultra USB 3.0 tiene un cuidado especial; basta con mirar el dispositivo. Cuando observamos confirmamos nuestras sospechas: cuenta con un diseño muy cuidado. Parece extraño que esté hablando del diseño de una simple memoria USB, pero hasta ese punto me sorprendió cuando la vi por primera vez, sobre todo comparada con las formas simples a las que estamos acostumbrados.

Diseño y uso

Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB

Que la memoria USB está diseñada para ser agarrada y extraída con facilidad es algo que podríamos dar por sentado, pero la mayoría de los fabricantes no ha pensado en eso en absoluto: simplemente han creado un trozo de plástico rectangular para alojar las entrañas, la parte importante.

sandisk ultra 4

La Sandisk Ultra USB 3.0 en cambio parece muy bien pensada. Su forma se estrecha al final creando una cuña, con su parte inferior creada en un plástico algo más irregular que el resto y por lo tanto ideal para el agarre; en la parte superior encontramos un diseño en malla que cumple una función similar. Insertar y extraer la memoria es muy fácil y rápido gracias a esos detalles. Desde luego, Sandisk no es la única con diseños cuidados, pero este en particular es más original y notaremos la diferencia de tiempo si estamos enchufando y desenchufando la memoria constantemente.

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Para el transporte, en el extremo contrario a la conexión tenemos un agujero con el que podemos añadir la memoria a nuestro llavero o a nuestro smartphone por una correa. Para proteger la parte más sensible del exterior del dispositivo, la mencionada conexión permanece guardada en el interior, y podemos sacarla empujando con el dedo en el mecanismo superior, aunque la primera vez estaba tan duro que realmente pensé que estaba haciendo algo mal.

Sacar la conexión es fácil a partir de entonces, pero el problema llega entonces a la hora de volver a meterla. No basta con tirar en la dirección contraria sino que hay que presionar a conciencia, buscando el punto correcto hasta que finalmente se retrae. No es algo increíblemente molesto, y con la práctica ni lo notaremos, pero es algo a tener en cuenta en los primeros usos del dispositivo.

Terminando con la parte exterior, Sandisk ha elegido un diseño visual completamente en negro en el que sólo las letras rojas de su logotipo destacan del resto, una elección obvia para conseguir un aspecto elegante que conjunte con todo. Por supuesto, la conexión en sí es de color azul, representando que sigue la especificación USB 3.0. También es azul la luz que indica que está funcionando, aunque es tenue y no molesta a la vista; cuando no estamos realizando operaciones, parpadea lentamente.

Rendimiento

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Pero volvamos a la pregunta que nos hacíamos al principio. ¿Merece la pena? En las pruebas, realizadas en un ordenador con un AMD Athlon X4 750K y un SSD Samsung 840 EVO de 128 GB, la respuesta fue un rotundo sí, en cuanto copié una película en alta definición de unos 4 GB y fue un minuto más rápido que una memoria USB sin marca. Cuando copié 4 GB de pequeños archivos (imágenes), la diferencia no fue tanta, pero también notable.

Los benchmarks como USB Flash Benchmark me confirmaron las sospechas, registrando velocidades de lectura de hasta 140 MB/s y de casi 100 MB/s de lectura, aunque en este segundo caso los resultados fueron algo más inconsistentes cuando las pruebas se repitieron, aunque el sistema puede tener parte de culpa en ello.

sandisk ultra 1

En cuanto a los “extras”, las Sandisk Ultra vienen con el programa Sandisk Secure Access que nos permite cifrar carpetas protegidas por contraseña; este tipo de programas añadidos siempre se agradecen, aunque a la hora de la verdad la mayoría usemos otras alternativas para cifrar nuestros archivos. Un detalle que deberías recordar es que la memoria viene formateada en FAT para conseguir compatibilidad con la mayor cantidad de sistemas operativos posible, así que los archivos tienen un límite de tamaño de 4 GB. Es algo que puedes evitar formateando el dispositivo a otro sistema de ficheros como NTFS, ext4 o HFS+.

La sensaciones que me ha dado el Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB han sido definitivamente buenas. A pesar de ser un producto que no tiene mucho margen de maniobra, el fabricante se las ha arreglado para presentar su propio diseño acompañado de un gran rendimiento. Esto es algo incluso más impactante si hasta ahora te conformabas con memorias USB sin marca.

Es posible encontrar el Sandisk Ultra USB 3.0 de 256 GB por unos 85-80 € en Amazon, aunque también está disponible en otros tamaños, desde los 16 GB por 6.30 €.

 

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